
Julio Bracho Pérez Gavilán (17 de julio 1909-26 de abril de 1978) es sin duda uno de los pilares dentro de la cinematografía nacional. Su trabajo fílmico fue uno de los más laureados debido a la audacia que tuvo a la hora de plasmar su visión, muchas veces crítica, en los filmes que llevaban su rúbrica.
Este realizador, del que hoy se conmemora el centenario de su natalicio, fue capaz de continuar adelante y moverse en distintas áreas culturales a pesar de que las autoridades gubernamentales provocaron que su carrera como cineasta se colapsara por el veto que sufrió, a principios de los 60, uno de sus filmes clásicos: La sombra del Caudillo.
La película, basada en la novela homónima del chihuahuense Martín Luis Guzmán, evidenció —cinematográficamente hablando— los manejos turbulentos que algunos políticos hicieron en la década de los 20.
Aunque los nombres que ahí se manejan son ficticios, es clara la alusión que se hace de figuras como Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles; en su momento se justificó que La sombra del caudillo denigraba la imagen del Ejército.
Esta cinta, conocida como “la película maldita” de la filmografía nacional, estuvo vetada y enlatada durante 30 años. Fue hasta 1990 en el momento que el gobierno del entonces Presidente de la República, Carlos Salinas de Gortari, decidió levantarle el castigo y se exhibió en la Ciudad de México por vez primera el 25 de octubre de 1990.
Aunque la película circuló de manera clandestina y sólo algunos mexicanos fueron testigos de por qué Julio Bracho fue relegado en la industria cinematográfica nacional. Se comenta que muchos productores dejaron de trabajar con él por el temor a las represalias del gobierno mexicano.
El cine de Bracho fue altamente crítico e incisivo con los sucesos políticos y baratos acaecidos en su tiempo. No sólo cuestionó o evidenció al Ejército Mexicano, también puso en tela de juicio los cotos de poder al interior de los sindicatos.
En La sombra del caudillo, por la que fue estigmatizado, convocó a los actores: Ignacio López Tarso, Tito Junco, José Elías Moreno, Roberto Cañedo, Agustín Isunza, Kitty de Hoyos y Carlos López Moctezuma.
Oriundo de Durango, Julio Bracho Gavilán, padre de la primera actriz Diana Bracho, tiene en su haber medio centenar de películas, en su mayoría estelarizadas por actores como Arturo de Córdova, Pedro Armendáriz Joaquín Pardavé o los hermanos Soler.
Su estreno cinematográfico fue en 1941 con ¡Ay, qué tiempos señor don Simón!, a ésta le siguieron Historia de un amor (1942), protagonizada por Jorge Negrete, Domingo Soler y Gloria Marín; diferente amanecer (1943), con Pedro Armendáriz y Andrea Palma; El monje blanco (1945), con María Félix, Ernesto Alonso, José Elías Moreno y Manolo Fábregas.
Algunos de sus trabajos más destacados están Canasta de cuentos mexicanos (1956) adaptación del texto homónimo del alemán Bruno Traven, con María Félix, Arturo de Córdova y Pedro Armendáriz, y México lindo y querido (1961), en la que dirigió a Lola Beltrán, Antonio Bribiesca, Evangelina Elizondo y Ana Bertha Lepe.
En la última fase de su carrera, Bracho dirigió varios melodramas y filmó las vidas de Morelos (Morelos, Siervo de la nación, 1965) y José Clemente Orozco (En busca de un muro, 1973).
Julio Bracho inició su carrera artística en la década de los años 30 del siglo pasado trabajando como director de obras de teatro.
Junto a la actriz Isabela Corona, el duranguense fundó el Teatro Orientación, sede en la que se montaron obras como Antígona, Jinetes hacia el mar, Proteo, Juárez y Maximiliano, Lázar rió o El lago sin luna.
En las cuestiones teatrales trabajó muy de cerca con su hermana Guadalupe Bracho, artísticamente conocida como Andrea Palma, así como con Carlos López Moctezuma, Tomás Perrín y Carlos Riquelme.
En 1937 obtuvo la invitación por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México para preparar el Teatro de la Universidad, y poco a poco Julio Bracho se fue posicionando como uno de los referentes teatrales del país.
Su labor también tuvo resonancia en el interior de la República, ya que este director siempre se preocupó por llevar el teatro a los diferentes poblados de México.
Gracias a su labor cultural, la UNAM inauguró el 14 de enero de 1982 —cuatro años después de fallecido— la Sala Julio Bracho en el Centro Cultural Universitario.
Vía | Vanguardia
Recibe las noticias de este blog por correo electrónico con las últimas noticias en tu correo electrónico de forma cómoda y rápida. Introduce aqui debajo tu correo electrónico para comenzar a recibir las últimas noticias de cine...
Recomienda esta noticia a uno de tus amigos o amigas. Con eso nos ayudarás a crecer, a construir un portal más grande gracias a tu esfuerzo. Si te gusta Cinequo, colabora con nosotros recomendando nuestras noticias.
Compartir es la forma más bondadosa de hacer crecer nuestro proyecto. Nosotros trabajamos por su satisfacción. Divulgue nuestras noticias para ayudarnos a crecer más rápido.



Recibe las noticias de este blog todos los días de la forma más sencilla y rápida
251 lectores no pueden estar equivocados
No hay mensajes publicos de Twitter.
Registrate y gana dinero por tu participación...